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lunes, 12 de septiembre de 2011

EL FANTASMA DE MEDIANOCHE DE LA LIBERTAD


Uffffffffffff me da mucha pereza, después de tanto debatir con unos y otros, aqui y allá, sobre "La piel que habito". Pero me lo quiero quitar de encima, así que ahí va:

Después de verla por segunda vez, he ratificado el punto de vista que tenía después del primer visionado. Es una película que no me puedo tomar en serio tal cual, pero eso no quiere decir que no me guste. Quiere decir que considero que la intención del autor no coincide con los resultados por completo, y por lo tanto no puedo procesarla tal cual.

"La piel que habito" no me emociona, pero me divierte. No me da ningún tipo de miedo, tensión o inquietud, pero sí me excita los sentidos, me hace reir; genera "cromos mentales" que puedo coleccionar y repasar una y otra vez.

Debo dejar a un lado mis consideraciones sobre el guión y sus, en mi opinión, fallos o debilidades en cuanto a la construcción de la narración. Bajo mi punto de vista, la historia está construida de tal forma que le falta fuelle, y desaprovecha un riquísimo material (incluyendo todo lo Tigrinho), centrándose en explicar una trama que ha complicado artificialmente (la novela de Jonquet daba para una estupenda adaptación, sencilla y eficaz) valiéndose de un gigantesco flashback tras el cual la tensión se desinfla y se resuelve en un par de escenas. Pero como digo, no voy a ahondar en estos aspectos. Hay profesionales como ROBERT MCKEE que ofrecen interesantísimos ensayos a propósito de cómo escribir un buen guión. El lado bueno de todo esto es que se me han despertado unas ganas tremendas de aprender este arte, el de la escritura eficaz de guiones y el trabajo de los personajes, la narrativa y el suspense.

Mi forma de ver la película es como un film de serie B deluxe. La primera cult movie verdadera de Pedro Almodóvar. Citaré algunos aspectos de la película (que comparten muchas otras películas de serie b) para que entendáis a qué me refiero:

Errores de caracterización (brasileños de nacimiento con acento del Barrio de Salamanca)
Situaciones resueltas apresuradamente o de forma poco lógica (viajes Toledo-Galicia en taxi pagados con tres billetes encontrados en un pantalón).
Interpretaciones sobreactuadas y risibles (la entrada en el armario de Normita).
Frases encantadoramente absurdas ("Y ahora voy a ponerte un poco de after-shave", "Bueno, ya sabes cómo es él", "No tonto, pone Clips para despistar").
Escenas incluidas de forma más o menos gratuita para dar espectáculo (violaciones, orgías adolescentes, rajamientos de cuello).
Uso de material de archivo (un coche incendiándose, un niño bajando unas escaleras en un barrio de favelas, insectos y abejas inquietas).
Números musicales (Buika).
Papeles vergonzosamente mal interpretados por actores no profesionales (la novia y su amiga invitada en la boda, Buika).
Y por encima de todo, la INVOLUNTARIEDAD.

Este último elemento es clave: algunos críticos (nacionales e internacionales) han "acusado" a la peli de causar risas involuntarias entre el público. Para mi esto no es algo negativo, aunque afecta a la forma en que uno puede procesar el relato. Yo también he disfrutado de esas risas involuntarias, dos veces, y creo que poca gente podrá evitarlas. Rescato y atesoro todo lo involuntario de "La piel que habito" porque subraya mi teoría: para que un film sea verdaderamente catalogado como "kitsch" (elige la variante del concepto que prefieras: camp, de culto, trash, zeta...), es imprescindible que exista una involuntariedad en el proceso.

Ed Wood hacía sus películas completamente en serio, pero le salían mal. John Waters hace todo lo que hace de forma plemanente consciente, utiliza lo zafio y lo cutre a propósito, y obtiene exactamente lo que pretendía. Ambos cineastas son gigantes para mí, pero les diferencia ese elemento fundamental: lo involuntario.

La universalización de lo cutre, la cultura basura, y la absorción de lo underground por parte del mainstream (incluyendo todo tipo de ironías y alzamientos de ceja), hacen que hoy en día sea muy dificil, casi imposible, encontrar una obra equiparable a "Plan 9 del espacio exterior", "The creeping terror", "Ator el poderoso" o "Showgirls". Hay multitud de películas que se recrean en estos códigos de cutrez, y dan como resultado films divertidísimos, de culto en muchos casos también, pero que carecen de la autenticidad de esas otras películas que son malas sin proponérselo. Ejemplos de esta "cutrez deliberada" son "Kárate a muerte en Torremolinos", "Planeta Atlón", "Pervert!", "Jesucristo cazavampiros" y tantas y tantas más que nutren las estanterías de los "frikis" (un término que ya no tiene nada de subversivo).

"La piel que habito" representa una novedad no ya dentro del cine de Almodovar sino del cine mundial: una película de un director de cine serio y consagrado, el director español (y europeo) más importante de la actualidad, y un nombre inscrito ya en la historia de la cultura universal, resulta ser una obra involuntariamente cutre. Una película de serie b, que puede verse y disfrutarse casi de igual forma a como disfrutaríamos de "Bride of the Monster", pero, y ahí está la gracia, con una realización impecable y preciosista.

Ed Wood y similares carecían de recursos (de todo tipo) para hacer sus películas. Otros, como Paul Verhoeven en "Showgirls", contaron con un presupuesto generoso y una carísima promoción, pero aún así no pudo evitar caer (y por ello doy las gracias) en lo Hortera (con mayúsculas de neón). "La piel que habito" tiene amplios recursos y un estreno internacional (con una buena recaudación por el momento), pero no es ni zafia ni hortera. Es preciosa: la música, la fotografía, las interpretaciones (al menos de Banderas y Anaya), los decorados, las localizaciones... todo es estéticamente perfecto. Y a pesar de esto, sigue siendo víctima de lo involuntario, abriéndose una puerta a la libertad del espectador.

Esa libertad es la de interpretar y digerir la película como le salga del coño o de los cojones. Que para eso ha invertido tiempo y dinero (o por lo menos tiempo) en ella. Me repatea la gente que recrimina a quien ríe en un drama (curiosamente, nadie recrimina a quien llora en una comedia). Este tipo de películas de las que hablo, las "series b" (o como quieras llamarlas), este cine involuntario, nos permite ejercer nuestro papel de espectadores de forma más dinámica y enriquecedora. "La piel que habito", ahora puedo decirlo, me ha dado esta oportunidad... aunque no lo quiera. Y yo lo agradezco.

Resumiendo, para mí es una rara avis que tiene un gran valor, y quizá algún día se escriba o diserte sobre ella bajo este prisma que ofrezco: un caso casi único de cine involuntario de alto presupuesto y factura impecable, bajo la mano y batuta de uno de los cineastas más prestigiosos del mundo. Mientras sale en dvd, momento en el cual pasará a formar parte de ese circuito de películas que me pongo en Halloween o cuando me apetece pasarlo bien riéndome y comiendo pizza, no estaría de mas revisitar otros títulos, por ejemplo de Ed Woood, que lo he nombrado ya al menos tres veces (¿se me aparecerá frente al espejo?). Os dejo con "JAIL BAIT", una peli con cirujano, venganza y reconstrucción facial. Disfrutadla!!



P.D: joder, para darme pereza escribir me he enrollado UN HUEVO.

viernes, 2 de septiembre de 2011

LA PIEL QUE HABITO


Escribo este post a modo de primeras impresiones, aún sabiendo que tendré que escribir otro más detallado para explicar todo lo que he sentido tras ver la nueva de Almodóvar. En primer lugar, me queda claro que es una película a la que hay que llegar sin una desatada anticipación y con la menor información posible. Doble error: llevaba más de un año mordiéndome las uñas, y llegué con "Tarántula" leída y decenas de blogs, artículos, entrevistas, etc... casi aprendidos de memoria. Pero bueno, lo que hay es lo que hay, y espero aprender a tomarme esto de mis obsesiones con más calma jajaja!
Venga, vamos a lo que vamos: "La piel que habito" me ha dejado en un estado de lo más inusitado para mí. Nunca había reaccionado así después de ver una peli de Pedro. Mi primera reacción al terminar la película fue de total perplejidad: no podía entender cómo y por qué su autor había manejado un material tan rico y jugoso de una forma que por momentos podría calificar de "torpe". Torpe porque, pudiendo dar a la historia un toque redondo, profundo y satisfactorio, me parecía que se deshinchaba como un pastel que no acaba de subir.
Me sentía mosqueado, confuso, ya que me habían gustado bastantes cosas, pero no entendía por qué Pedro había dado por bueno (o al menos, definitivo) un guión que para mí hace aguas en varios puntos. Estuve más de una hora debatiendo con mi acompañante, al cual en primera instancia le había encantado la película, pero que entrando a analizar la jugada, compartía conmigo algunas reticencias con el guión. Otro gran error, el de analizar apresuradamente. No porque se llegue a conclusiones precipitadas, sino porque un entusiasmo inmediato vale más que cualquier disección.

Todo esto, como digo, lo desarrollaré dentro de un tiempo en otro post, porque la peli sigue en perpetua "transgénesis" en mi cabeza. De momento, os cuento las cosas que sí me han convencido sin paliativos:
En primer lugar, la apuesta de Pedro con algo así. Banderas dice que es su film más Almodovariano. Yo creo que es un film que prescinde de calificativos, lo cual es absolutamente liberador. Siendo una obra personal, se olvida de todos (o casi todos) esos ramalazos que a los fans nos chiflan pero que si desaparecen dejan paso a una experiencia mucho más refrescante.
En segundo lugar, la estética. No ya solo la dirección artística, sino todo: la fotografía, la composición de los planos... Es una película muy "bonita", en el mejor sentido de la palabra. Y esto me parece muy importante (por razones que trataré en mi otro post).
Momentos que me chiflan: el fogonazo Tinto Brass en los jardines del banquete, la escena de Agustín (y todas las escenas de boutique), todos los momentos "explícitos", que me parecen muy pulp, y la cita (indirecta) a Buck Angel. Esto es lo que se me ocurre ahora, aunque seguro que hay más momentos que me chiflan.
El arte en la historia: Louise Bourgeois, Cormac McCarthy, Alice Munro... Me quedo con ganas de más, de oir a Vera hablar de esas pasiones que la salvan en su encierro.
Y por último, las interpretaciones. Todos los actores están estupendos, aunque hay que destacar por supuesto a Elena Anaya, que está inconmensurable, preciosa, matizada, ella es Vera y se nos ofrece con toda la carnalidad e incoporeidad que el personaje necesita.

Hasta aquí esta pequeña lista de cosas que me han molado. Aparte de estas cosas, he de decir que mientras veía la película lo pasé bien. Eso sí, como dije, hay ciertos aspectos que no me convencieron. Y me refiero, más concretamente, al caracter, psicología y motivaciones de los protagonistas, y también a la tensión narrativa, sobre todo en la última parte de la historia. Son aspectos en los que quiero profundizar, y lo haré, pero primero necesito volver a ver la película para poner a prueba la forma en la que, ahora mismo, entiendo y proceso la película.

Como el doctor Ledgard, tengo un experimento por hacer. Os contaré los resultados.

martes, 10 de mayo de 2011

LES YEUX SANS VISAGE




No debería haberme pillado de sorpresa, pero lo hizo. Viendo el otro día (por fin) STRAIGH-JACKET ("El caso de Lucy Harbin") de WILLIAM CASTLE, flipé viendo cómo una vez más la inspiración de Pedro Almodóvar se me mostraba clara como agüita de manantial. El paralelismo entre las pulseras de STRAIGHT-JACKET y los zarcillos de TACONES LEJANOS acompañan perfectamente a esa historia (compartida) de madre e hijas separadas, que incluso pueden aspirar (o desear) al mismo hombre, con asesinatos en el pasado de por medio.



"No te lo vas a creer, pero yo tenía unos iguales", dice Becky del Páramo. A uno le pasa lo mismo cuando ve estas dos películas, o bien contempla los primeros minutos de OPENING NIGHT de Cassavetes y recuerda la muerte de Esteban en TODO SOBRE MI MADRE. Lo curioso es que Pedro nunca (al menos que yo sepa) habla abierta y tranquilamente de estos "trasvases" cinematográficos. No me parece nada malo inspirarse en otras películas, de hecho queda muy bien en su caso ya que tiene fama de "autor postmoderno" (si es que eso tiene sentido hoy en día; postmoderno yo lo veo ya como uno más de los adjetivos ochenteros que puede aplicarse a algo). Pero sí veo un poco mosqueante que se haga el longuis con estos temas, y no reconozca o debata el carácter de corta y pega que muchas veces tiene su cine. Se habla mucho de la "autoreferencialidad almodovariana", aunque la "extra-referencia" no esté tan tratada.

Una cosa parecida creo que ocurrirá con LA PIEL QUE HABITO. Sabiendo que Almodóvar ha citado varias veces a LES YEUX SANS VISAGE como un film que adora, y curioseando sobre la trama del film de GEORGE FRANJU, me decidí a comprarme el dvd para que cuando en septiembre vea a Antonio Banderas y Elena Anaya en plan "reboot" no acreditado, no me dé un jamacuco. Y de paso, veía un gran film que tenía pendiente.






Después de ver la peli de Franju, puedo decir que no me equivocaba: en LA PIEL QUE HABITO habrá secuencias enteras que recordarán al (incomprendido) ejercicio de estilo de GUS VAN SANT en su remake de PSICOSIS. En una entrevista con RTVE oteamos de fondo imágenes de Antonio llegando a su castillo en coche, y entrando en los aposentos de Vera (Elena Anaya), su cobaya humana. Esto está tal cual sacada de LOS OJOS SIN ROSTRO. El personaje de Marilia (Marisa Paredes) se intuye calcado al de Louise, la eficiente ayudante del doctor Génessier.

¿Incorporará Almodóvar esta referencia en su explicación de la película? Espero que lo haga, y nos cuente bien contao cómo le inspiró el film, y como lo mezcló con TARÁNTULA, la novela de Thierry Joncquet en la que oficialmente se basa el guión de su nuevo film.